Los demasiados libros del 2025
Los demasiados libros del 2025
Parafraseando al escritor mexicano Gabriel Zaid, este año deja muchos títulos sobre la escena literaria, lo cual supone la consolidación de algunos autores y el surgimiento de otros. Aquí te dejamos el balance.
Cuento
Un lugar en la familia de las cosas, de Claudia
Paredes, fue publicado por la editorial Colmillo Blanco. En dichos relatos
encontramos una lucha constante entre el pasado y el futuro, mientras que los
personajes sirven de puente para entender una cuestión que no se acaba de entender.
También tuvimos la aparición de Viendo tu vida
derrumbarse desde una distancia segura de Gianni Biffi, una serie de
cuentos llenos de humor con matices de metaliteratura. En tanto, E-mails con
Roberto Bolaño (Seix Barral) de J.J. Maldonado confirma no solo un estilo
personal, sino también las obsesiones metaliterarias del autor. Katya Adaui
mostró lo mejor de su narrativa con Un nombre para tu isla (Páginas de espuma),
mientras que Alessandra Pinasco se erige como una voz fresca en Tan simple,
tan puro (Alfaguara). Una reedición bastante acertada fue la de Tres mujeres
de Susanne Noltenius, libro con el cual la autora ganó el Premio Nacional de
Literatura en la categoría cuento en el 2017.
De Lirio Ediciones trajo de vuelta a Edgardo Rivera Martínez
con Cuentos de ángeles, unicornios y amarus, una selección de relatos
hecha por Jéssica Rodríguez e ilustrados por Gonzalo Macalopú. El hallazgo (Dendro Editores) de Jorge Ramos
Cabezas reúne microficciones y cuentos basados en el absurdo kafkiano, así como
en ciertas dosis de juegos borgeanos. También apareció La destrucción del reino
de Miguel Gutiérrez, un acierto de la editorial Pesopluma.
En medio de la efervescencia de la Feria Internacional del
Libro de Lima (FIL) Pandemonium Editorial presentó Sangre para los dioses,
de Daniel Salvo, colección de cuentos que toma como punto de partida lo
insólito, como una fuerza que desgarra la realidad y la cotidianeidad mediante
el horror ancestral y la ciencia ficción. Por otro lado fue publicada la antología de
cuentos Nada humano sobrevive aquí, de Alexis Iparraguirre, la cual
reúne relatos inspirados en la mitología de H.P. Lovecraft.
Asimismo, tuvimos también Huaraca (Penguin Random
House) de Luis Francisco Palomino, Vidas cruzadas y otros cuentos (Editorial
Summa) de Paolo Chávez Cueto, El mundo que a escondidas miro (Hipocampo)
del legendario Teófilo Gutiérrez, Cultura peruana (Academia Antártica)
de Alejandro Neyra, No podemos explicar
por qué lloramos (Seix Barral) de
Giovanna Pollarolo, Los gatos mueren con los ojos abiertos (Planeta) de
Pedro Llosa y Lo que nos hace tan fuertes (Fondo de Cultura Económica) de
Juan Carlos Cortázar,
Finalmente,
dedicamos una mención honrosa y merecida para la edición conmemorativa de Monólogo
desde las tinieblas de Antonio Gálvez Ronceros.
Novela
De Lirio abrió el año con Nuestra voz sigue en el viento
de Javier Mariscal. En febrero apareció Los restos de la piel (Tusquets)
novela de Jhemy Timeo que es una mezcla de metaliteratura, literatura erótica y
novela de aprendizaje.
El novelista Horacio Hidalgo presentó Parusía (Buen
Puerto) que retrata un país fragmentado, el cual se hace patente en las vidas
de sus personajes marcados por la tragedia. También está la novela histórica de
Carlos Enrique Freyre Tierra de canes (Alfaguara) y El principio del
mundo de Jeremías Gamboa, novela que ha generado una interesante
expectativa sobre la escena. La editorial Tusquets, además, tuvo grandes novedades
con Patricia del Río y Jauría, Teresa Ruiz Rosas y Coreografía para trenzas solas, mientras que Hugo Coya deslumbró
con La heroína silenciosa.
El experimentado novelista Eduardo González Viaña volvió a
la escena literaria con El ancho mundo, de la editorial Achawata. Mención
especial también para Gustavo Rodríguez con Mamita, que es un homenaje a
la familia y a las genealogías que las componen, y a Nada nos une, del
escritor piurano Lenin Heredia Mimbela (Buen Puerto) quien presenta una
historia en la que la tecnología y la decadencia de un país destruido influyen
en la destrucción de una familia que lidia con los fantasmas del pasado.
En tanto, la editorial Revuelta apostó por Marco García
Falcón con Mañana te escribo, novela que la confirma como una voz sólida
en la narrativa nacional. Por su parte, Dendro presentó la nueva novela de
Stuart Flores Preludios a los delirios de un joven pianista sin cabeza,
mientras que Maquinaciones apostó por El bar de las almas perdidas, del
periodista y escritor Carlos Esquivel.
También destacan Criaturas virales (Penguin Random
House) de Dany Salvatierra, Clara en el reino Moche (Peisa) de Luis
Nieto Degregori, Denle de comer al olvido de Alejandro Susti (XXVIII
Premio de Novela Corta Julio Ramón Ribeyro), El informe, pequeña novela
burocrática (Pesopluma Editores) de Ezio Neyra, la edición conmemorativa de La hora azul
de Alonso Cueto y la edición definitiva de El mundo sin Xóchitl de
Miguel Gutiérrez.
Poesía
Colmillo Blanco trajo Entre dos fronteras de Carlos
López Degregori, con lo cual se confirma la adhesión del poeta hacia figuras
autobiográficas. En tanto, tuvimos una interesante
antología poética por parte de Ricardo González Vigil titulada Orkopata
(Biblioteca Abraham Valdelomar) que es una muestra de la vanguardia puneña
entre 1920 y 1930.
Por su parte, Luis Rodríguez Pastor estuvo a cargo de la
antología De ser como soy me alegro, de Nicomedes Santa Cruz, una excepcional
selección de lo mejor de la producción del decimista peruano. Una buena apuesta
del Fondo de Cultura Económica. Mientras,
la editorial Los libros más pequeños del mundo publicó El arte de amar y el
arte de olvidar del poeta Marco Martos. Asimismo, la editorial Personaje
Secundario publicó una serie de poemas inéditos de Juan Gonzalo Rose bajo el
título Olvidarte sería conocer el olvido y Sobre vivir, poemario icónico
de Mirko Lauer.
Por otro lado, en septiembre fue publicado el poemario La
estrella más cercana (Centro de Desarrollo Editorial) de José Antonio
Mazzotti. Esta entrega póstuma supone la despedida del poeta, así como su
legado hacia las letras peruanas.
No ficción
El 2025 empezó con la publicación de Por qué escribo y
otros ensayos sobre libros del escritor británico George Orwell, del Centro
de Desarrollo Editorial. Esta publicación fue una nueva traducción de cinco
textos por Katherine Pajuelo Lara.
Alonso Cueto ofreció un interesante ensayo sobre Mario
Vargas Llosa titulado Mario Vargas Llosa: palabras en el fuego
(Alfaguara) el cual resalta las principales características de la narrativa del
premio nobel peruano. En tanto, Rodrigo Vera publicó El sistema del delirio
con Personaje secundario y Caviar (Debate) de Eduardo Dargent.
Carmen Ollé volvió a la escena literaria con un libro conmovedor
titulado Me gustan los
atardeceres tristes (Peisa),
en el que se mezclan diversos géneros como la crónica, las citas literarias,
contrapuntos entre otras técnicas. Por otro lado, fue publicado Borges:
Novelista virtual de Miguel Gutiérrez, un osado texto que ofrece una premisa
interesante: si bien Borges no escribió novelas, su obra sirvió para asentar
las bases de la novela latinoamericana.
Menciones honrosas
merecen Los poetas del sesenta (Fondo Editorial PUCP) de Abelardo
Sánchez León, Incas, espías y astronautas (Debate) de Rafael Dummett, Viaje
al sur del Cusco (IEP) de Karina Pacheco, La marcha del fin del mundo
(Planeta) de Marco Sifuentes, Crónicas maricas (Planeta) de Javier Ponce Gambirazio,
La verdad nos hizo libres (Debate) de Pedro Salinas, y las publicaciones
de Pieza Clave Del ronroneo al rugido de Sergio Bolívar, Mi marca soy
yo de Yolanda Menéndez y Centauro Digital de Miguel de la Roca.





Gracias por este estupendo recuento literario del 2025. Y gracias por la mención de mi libro Vidas cruzadas & otros cuentos.
ResponderEliminar