Liliana Flores Hilario: «No le temo al dolor ni a la muerte: los relato».
Liliana descubre el lenguaje oculto de las cosas, lo siente, se toma su tiempo para interiorizarlo y luego lo comparte en las páginas de sus poemarios Trébol (Voces Múltiples, 2024) y Criaturas (Búho Eléctrico, 2025), pasión que no oculta y que se une a sus otras dos: la docencia y la formación lectora.
¿Cómo empezó tu conexión con la naturaleza, lo salvaje, lo visceral que aparece en cada uno de tus poemas en Criaturas, rodeados de las voces y el sentir de los seres que normalmente no son escuchados?
Sobre la conexión con la naturaleza, siempre ha existido. Percibo la naturaleza como principio de sabiduría y paz; encuentro ternura y aprendizaje en los bosques y en los animales.
Lo salvaje y lo visceral viene después: es mi intento de resistir a los obstáculos de la vida, es la voz que ruge contra las injusticias de la dolce vita, es una forma de aniquilar la realidad que no puedo controlar.
Entonces no le temo al dolor ni a la muerte: los relato. Mezclo voces animales y humanas que exploran el cuerpo, el amor como conflicto, la lucha por la supervivencia, la inquietud de si existe algo después de este mundo… En mi escritura hay sangre de un animal herido, muerto, pero que deja huella. He aquí un animal que existo.
¿Cómo es el proceso de creación de tus poemas, cuando al mismo tiempo estás de lleno involucrada en la docencia y en la formación lectora a través de tus clubs de lectura? ¿Existe una relación estrecha entre todo o tu trabajo de escritora es más independiente?
La creación poética es mi estado más solemne. Escribo intermitentemente. Son las personas, los objetos, las situaciones, el arte, la música, etc., los que me inspiran y revelan un lenguaje oculto, sin embargo, lo esencial radica en mis emociones intensas, cuando se desbordan, encuentran en el papel y la tinta una forma de respirar. Después guardo el texto, comienzo a editar y así sucesivamente. Mi problema es no saber ponerle fin al poema; me cuesta dejar ir. Mis editores pueden dar fe de ello.
Es complicado escribir con frecuencia, porque ejercer la docencia puede desgastar mi proceso creativo. A veces no escribo por cansancio, en otras ocasiones escribo a pesar de él.
Mientras que los clubes de lectura me motivan, incluso me inspiran. Sí hay una relación definitivamente, porque me permiten analizar, reflexionar, sugerirme nuevas perspectivas y compartir mi experiencia con otros.
| Las ilustraciones de Criaturas han estado a cargo de Daniel Maguiña. |
En el poema «¿Lobo?» muestras a un ser que intentó ser bueno y aprendió del amor y el perdón a través de los salmos, todo esto a pesar de su condición salvaje, pero que, sin embargo, dejó todo en lo que intentó creer al observar la falta de bondad humana y la crueldad. ¿Este poema está íntimamente relacionado con tu falta de fe en el hombre o en ser capaz de ver más allá que los que niegan nuestra autodestrucción?
Pierdo la fe en la humanidad de forma intermitente: me decepciona la crueldad y la indiferencia, pero me salvan los pequeños gestos, la ternura que hallo en la naturaleza.
El hombre es un depredador en potencia: destruye todo a su paso y su condición lo condena a la muerte.
¿Sientes que existe alguna diferencia o muchas más semejanzas en el ser humano humillado e ignorado con el animal que trata de sobrevivir a pesar de los que los rodeamos?
He encontrado más semejanzas que diferencias.
El animal humillado e ignorado no tiene voz para defenderse, y el ser humano, a veces, es mudo en el sentido de no poder expresar lo que siente y piensa.
Ambos luchan contra su estirpe: llámale destino, injusticia, realidad amorfa, caos, desamor, exilio, abandono, frustración, guerra o posguerra, etc.
Ambos, al ser ignorados, resurgen mutilados, heridos, entonces desarrollan resiliencia; Como decía Blanca Varela: «Soy un animal que no se resigna a morir».
¿Cómo sientes tu transición entre Trébol y Criaturas, tu segundo poemario?
Creo que ha fluido extraordinariamente. Y no porque yo lo diga, sino porque hay algo valioso en la naturaleza: logro verme a través de ella. En Trébol, mediante las plantas, las flores, las estaciones… es un viaje, un reencuentro. En Criaturas, mediante una orquesta animal, con historias que confiesan, denuncian, oran, aman y buscan una patria nueva.
Mis versos, con esencia floral y animal, tienen algo filosófico, genuino y emocional.
Nota: Criaturas, poemario de Liliana Flores Hilario, es la última publicación de la editorial Búho Eléctrico y se presentará el martes 25 de noviembre a las 6:30 p. m. en la Casa de la Literatura Peruana.

EXCELENTE!!1
ResponderEliminar¡Maravilloso!
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