Cuando Roberto Bolaño conoció a Nicanor Parra (o viceversa)
El escritor chileno Roberto Bolaño (1953-2003) mostraba una gran admiración por el poeta chileno Nicanor Parra (1914 - 2018), sentimiento que surgió tras comprar una copia de su poemario Artefactos. En el aniversario de la partida del poeta, les contamos como se dio ese mítico encuentro.
Roberto Bolaño realizó su primer viaje a Chile en 1973, es decir, a los 19 años. Durante esa travesía, que tenía como fin apoyar las reformas del mandatorio Salvador Allende, el joven Roberto encontró en Santiago un poemario que llevaba un título singular: Artefactos, del poeta Nicanor Parra.
El libro tenía la particularidad que podía leerse de diversas formas y estaba compuesto no solo por textos, sino también por ilustraciones y otros juegos. Esto despertó aún más el apetito de Bolaño por conocer a Parra, quien se encontraba en su radar desde hacía algunos años por ser un antipoeta.
Desde entonces, Bolaño no dejó de ensalzar la obra de Parra en medio de entrevistas, tertulias o coloquios, mostrando siempre un deseo irrefrenable de conocerlo. Y es que el autor de Los detectives salvajes, al ser consultado por su afición por Parra, manifestaba que tenía todos sus libros cerca, porque volvía a ellos una y otra vez.
En 1998, Bolaño volvió a Chile para participar como jurado en un concurso de cuentos. Gracias a las conexiones de amigos y conocidos, se trasladó hacia Las Cruces, donde por fin conoció a Nicanor Parra. Bolaño contó posteriormente que hablaron en inglés y luego sobre poetas como Ernesto Cardenal y Huidobro. Precisamente, desde el balcón de la casa de Parra se visualizaba la tumba del autor de Altazor. Durante este encuentro, se generó un mítico diálogo relatado por el mismo Bolaño.
—¿Ves ese bosque? —dijo Parra.
—Sí —contestó Bolaño.
—¿Cuál? ¿El de arriba o el que está abajo? ¿El de la derecha o el de la izquierda?
—Los veo todos —dijo Bolaño.
—Bueno, mira el bosque de la izquierda. En la parte de arriba hay una mancha blanca —dijo Parra.
—La veo —contestó Bolaño.
—Esa es la tumba de Huidobro —dijo Parra.
Este encuentro se encuentra en el libro Entre paréntesis. Pasaron las horas pasaron y al momento de despedirse Parra le regaló un libro a Bolaño. Según Roberto, ya lo tenía, pero igualmente lo agradeció.


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