Adiós, Virginia Vílchez, destacada librera y gestora cultural.

Cincuenta años de trayectoria respaldaron su denodada labor por promocionar el libro y la lectura. El pasado 25 de marzo, Virginia partió, dejando un importante legado en el rubro librero.

Se dice que hay labores que perduran, aunque el silencio amenace con el olvido. Ese pensamiento es perfecto para describir la obra de Virgina Rosa Vílchez Samanez, cuya partida deja un gran vacío en la industria del libro. 

Su labor estuvo dedicada a la promoción del libro y la lectura desde el portal librosperuanos.com, punto de partida de diversos títulos hacia todo el Perú. En tiempos de Buscalibre y librerías virtuales, en la que los libros están al alcance de un clic, es un poco difícil pensar en las travesías que debió afrontar Virginia para llevar la lectura a todo el país.

Muchos destacan la amabilidad que tenía con los lectores, especialmente porque pensaba en una buena lectura para ellos, en lugar de los réditos que podía sacar de tal o cual libro.

Por eso, hablar de Virginia es evocar una época en la que el librero necesitaba tener pasión por los libros para convertir a la librería en centro de encuentro intelectual. Poca es la información en la web respecto a su trabajo, pero quienes la conocieron solo necesitan hablar de ella para mantener vivo su legado.

Su buen trato, las lecturas que llevaba encima, los libros que amaba y la forma en que hizo de las librerías verdaderos espacios de lecturas serán los sellos que mantengan vivo aquel legado tan extraño en una industria cada vez más consumida por la vorágine comercial.

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